La irrupción de los alineadores en el mundo de la Ortodoncia es, probablemente, uno de los más importantes hitos en la historia de nuestra especialidad. El hecho incontestable es que hoy día este tipo de tratamientos está experimentando un crecimiento exponencial en todo el mundo. Varias son las circunstancias que explican esta espectacular progresión, pero lo cierto es que va a cambiar nuestra manera de trabajar, desde la planificación de los tratamientos hasta nuestra relación personal con el paciente. Por otra parte, ha permitido que una parte importante de la población que no se veía seducida por los tratamientos convencionales demande ahora un tratamiento ortodóncico que percibe como más cómodo, estético y llevadero. Eso ha ampliado enormemente el grupo de pacientes potenciales, y por consiguiente de problemas a resolver. Pero además nos obliga a renovar constantemente nuestros conocimientos y nuestro arsenal terapéutico en busca de la excelencia de nuestros tratamientos con alineadores, si no queremos caer en la fácil banalización de unos tratamientos meramente cosméticos resueltos “a distancia”. ¿Debemos renunciar a la excelencia en el tratamiento con alineadores o podemos conseguir realmente unos resultados equiparables a la Ortodoncia “convencional”? Nuestra clínica diaria está cambiando a toda velocidad, y ya no hay vuelta atrás… ¿Cómo prefieres verlo? ¿Cómo una amenaza o como un reto apasionante?